La adolescencia es una etapa de grandes cambios, no solamente físicos, también sociales. Más que imponer reglas o hablar solamente de apariencia, peso y rendimiento, es importante ayudar a los jóvenes a entender cómo sus hábitos influyen en su estado de ánimo, en su energía y en su bienestar. Tener conversaciones sobre la salud, actividad física y autocuidado puede convertirse en una oportunidad para acompañar, orientar, guiar y fortalecer la confianza entre padres e hijos.
Muchas veces no sabemos cómo hablar de manera abierta sobre temas de salud; la mejor manera de empezar es escuchando.
Permite que tus hijos expresen sus sentimientos, ideas y pensamientos sin reaccionar de manera exagerada, escúchalos con atención y calma para evitar que se sientan juzgados o avergonzados. Cambia los sermones por resaltar los beneficios de cómo los hábitos saludables les ayudan a sentirse bien, rendir mejor y a tener control sobre sus propias vidas.
Para propiciar estas platicas, busca espacios relajados donde puedan hablar de manera informal; las conversaciones casuales suelen tener mayor impacto, ya que no crean tensión como los interrogatorios o regaños. Puedes aprovechar una caminata en el parque, un momento en la cocina durante la preparación de una comida o algún trayecto en el coche mientras regresan del supermercado, escuela, etc., siempre y cuando lo consideres un momento oportuno.
Es importante también conectar con los intereses de tus hijos, ya que les permite sentirse seguros al ver que te involucras en temas de su agrado. Escuchar sin juzgar es clave, aunque a veces no estemos de acuerdo con su comportamiento o ideas; para poder orientarlos es fundamental conocer y conectar con sus intereses primero.
Hablarles frecuentemente sobre las ventajas que tiene el comer variado, dormir bien, descansar y mantenerse en movimiento para su desarrollo, humor, salud y su vida en general.
Puedes explicarles cómo el apagar pantallas a tiempo ayuda a mejorar la calidad del sueño, a despertar con mejor ánimo, más energía y menos estrés, en lugar de solo imponer una hora específica para dormir como una regla de la casa que deben cumplir. También puedes elegir hablar de la comida como un combustible para el bienestar en lugar de imponer dietas y hablar sobre el peso.
Es importante que los jóvenes aprendan a sentirse a gusto con su cuerpo, pero también que aprendan a cuidarlo y mantenerse saludable en la medida posible. Para mantenerse en movimiento propónles actividades físicas divertidas como:

